Nada
04.05.2016

 

Valla Vacía

En pleno apogeo de la era multitasking éste es un llamamiento subversivo a no hacer nada. Defender el derecho a divagar. Soñar despierto. Perder el tiempo y no gastar un minuto en buscarlo. Dejar para mañana lo que podías haber hecho hoy. Vaciar de tareas los minutos. Hacer horas extra de pereza. Sacar las manos de la masa. Cambiarle el aire a la cabeza. Desconectar el móvil, la radio, el smartphone, el correo electrónico, la tele, internet, la playstation, facebook, instagram, twitter, el whatsapp. Básicamente, desconectar.

Aunque parezca mentira, aún no está prohibido consumir las horas sin consumir un euro. Tumbarte en un parque. Observar el paso de las nubes. Supervisar que suben y bajan las mareas. Asegurarte de que el sol ha vuelto a esconderse como cada atardecer. Contar baldosas. Contemplar desde la ventana cómo cambian los semáforos. Cerrar los ojos y escuchar ladridos a lo lejos. Observar cómo el viento juega con las hojas de los árboles. Ver llover. Perder la mirada. Examinar con rigor científico cómo la brisa te eriza la piel. Escucharte la respiración. Caminar sin rumbo, sin meta, sin norte. Abrir la jaula y dejar que vuele la imaginación. Liberar el tiempo libre. Poner las neuronas en barbecho. Quedar un rato, a solas, contigo. A bu rrir te.

Este ritmo loco es una coartada elaborada para evitar estar con uno mismo . Para mirar la vida desde un punto de vista diferente urge ejercitar el noble hábito de no hacer absolutamente nada. Es necesario tumbarse bajo un árbol para que te caiga una manzana en la cabeza. Hay que pasar mucho tiempo en la bañera para poder gritar   ¡ Eureka!

 

 

Publicado en El Diario Vasco el Domingo, 1 de Mayo de 2016.

Foto.- Valla Vacía. La Habana, Cuba. 2015.

4 comentarios:

  1. Argimiro dice:

    Absolutamente genial. He disfrutado como un enano con esta lectura.

    Gracias.

  2. Nubio dice:

    Hola Guille,

    No sabes cuánto me ha gustado este post. No se puede expresar mejor el valor de uno de los mayores lujos de esta vida: disfrutar del mero transcurrir del tiempo, sin pretensiones.

    Me ha gustado la expresión «poner las neuronas en barbecho», me ha hecho mucha gracia (aunque también es un placer dejar pasar el tiempo pensando en lo que a uno realmente le apasiona, no crees?).

    Personalmente, cuando más disfruto del tiempo es caminando. Soy un andarín impenitente, que me puedo tirar horas yendo de un sitio a otro tan solo por el mero placer de caminar, sin más.

    Un saludo

    Jesús

    • guille dice:

      Gracias, Jesús.

      A mí también me gusta caminar y sacar a pasear la cabeza, sin correa, para que ande por donde le apetezca.

      Abrazo.

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