Torticolis
21.08.2019

 

Los ignorados

Una demostración elemental de humanidad es reconocer al diferente, conceder al extraño la categoría de persona. A partir de ahí, esa consideración desembocará en empatía o admiración, en rechazo o incluso en odio. Pero ninguna reacción es tan cruel como la indiferencia. Una crisis humanitaria, una injusticia, una violación o un abuso de poder se hacen aún más insoportables cuando las víctimas, además de perjudicadas, se saben ignoradas.

No es la indiferencia una enfermedad exclusiva de esta época. La historia no se deja frenar por la compasión, ha seguido camino hasta aquí sin aflojar el ritmo. Pero hoy la indolencia es más evidente, más palpable. No hay vergüenza de mostrarla en público. Convivimos, impasibles, con lo que debería, por lo menos, indignarnos.

Quizá hoy, que el horror se cuela a cada minuto en nuestras pantallas, el aluvión de noticias sobre crisis e injusticias nos ha anestesiado. Quizá el narcisismo con el que hemos tejido este estilo de vida nos impide mirar más allá de nuestro espejo. Quizá la incertidumbre ha avivado la proclama del Sálvese quien pueda. Sea por una u otra razón, nos da igual que truene en la puerta, el barco, el continente, la celda de al lado mientras la lluvia no nos salpique a nosotros.

Quizá albergamos la esperanza de que esta ignorancia, aunque sea deliberada, nos libre de toda responsabilidad. Al contrario. Tanto mirar para otro lado puede provocarnos algo más que una torticolis. Negar al prójimo su condición humana  conlleva la renuncia a nuestra propia humanidad.

Publicado en El diario vasco el Domingo, 18 de Agosto de 2019.

Foto.- Los ignorados. Sur de Navarra, 2011.

6 comentarios:

  1. iñaki dice:

    El problema reside en que hay muchos padres que alaban la escuela pública,pero no mandan a ella a sus hijos,para no «contaminarlos».Triste.

  2. Itziar dice:

    Otro gallo cantaría si TODOS los niños se educaran en la escuela pública, teniendo desde los tres años compañeros de otras razas. Mi hija con 9 años me dio una lección que no olvidaré:
    Quién es esa Elena? sí ama, una de mi clase que juega en mi equipo de baloncesto, que es alta… ah, la colombiana? no ama, ella es de Donosti. Colombianos, son sus padres….
    Toma ya.

  3. Alvaro solano dice:

    Salvese quien pueda
    Sea por una razon, o por otra
    Nos da igual que truene
    Mientras la lluvia, no nos
    Salpique a nosotros.

    Mi modesto resumen de un magnifico
    Articulo.

Responder a guille:

Rellena estos datos y envía tu comentario:

(*)

(*) (no será publicado)

* campos obligatorios