Portalápices
31.10.2012

En realidad no se llama portalápices, ni tampoco prolongalápices. Nunca he sabido su nombre. Es un tubito de metal plateado, de unos 10 centímetros de largo, con abertura por uno de sus extremos, que se utilizaba hasta hace unas décadas. Cuando un lápiz ya era tan pequeño que no podías cogerlo con los dedos se introducía en ese cilindro y, así, lo alargabas para poder aprovecharlo hasta el final.

Yo encontré uno , en un cajón del despacho de mi padre, junto a una pitillera de carey y más de 30 lapiceros Faber- Castell, afilados cien veces hasta medir poco más de  3 centímetros. Entendí el porqué cuando mi  amigo Kaké me contó que, en su primer trabajo, te daban uno de esos  tubos el primer día y, después,  no te entregaban un lapicero nuevo  hasta que presentabas el anterior acabado.

Hoy, casi nadie consume un lápiz hasta el final. Ni una goma de borrar. Ni una camisa. Ni un móvil. Ni un televisor. Ni una Play Station. Ni un coche. La maquinaria del consumismo nos ha acostumbrado a desechar nuestros bienes antes de lo necesario para que tengamos que volver a comprar. A derrochar dinero, recursos naturales y materias primas por el placer de estrenar y con el objetivo de generar nuevos beneficios. Ahora que esos engranajes dan síntomas de agotamiento y amenazan con pararse es un buen momento para rebuscar en la memoria de nuestros mayores y aprender a valorar lo que tenemos. Para disfrutar de las cosas pequeñas, aunque sea un simple lapicero.

Publicado en El Diario Vasco el de 13 de Diciembre de 2008.
Foto: 350 Gris. Cartel con letras levantadas. París 2010.

4 comentarios:

  1. Iñaki dice:

    Cuando hablas de lapices de 3 cms. yo he recordado que no hace muchos años,en época boyante, una entidad financiera gipuzkoana de gran raigambre utilizaba unos sobres para envío de documentos entre oficinas con unos 10 «recorridos».Me explico.El anverso del sobre decía:..De oficina…a Oficina…fecha….Y así en 10 cuadros.Cuando se agotaban los cuadros, el sobre había terminado su misión.Pero un mismo sobre hacía el «servicio» de 10 sobres ordinarios.Repito que era en época boyante, pero en la que todavía no había llegado la fiebre de «usar y tirar».Ahora, con la que está cayendo,¿no se pueden arbitrar este tipo de cosas?

    • guille dice:

      Recuerdo unos sobres similares.
      Eran de papel kraft y tenian recuadros grandes para que pudieran firmar los destinatarios de los envíos.
      No sé, creo que lo de reciclar es más cultural que económico.
      Esa cultura aquí se ha perdido pero en otros países más ricos sigue más vigente que nunca.
      Vivimos en un país fallero que, cada cierto tiempo, necesita hacer un montón con las cosas y prenderles fuego.

  2. juan martin dice:

    Tienes razón, qun asi hay otros factores. Desde hace 500 años, nos acostubramos a presumir de lo que no tenemos y nos gastamos lo que no tenemos por no ser menos que el vecino, una simple comunion se puede convertir en un agape de 300 personas, con el consiguiente quebranto en la ecnmía familiar? Un abrazo

    • guille dice:

      Es cierto, lo hacemos desde hace 500 años pero, desde 2000 al 2008, nos eforzamos y batimos todos los records.
      hablando de comuniones, un día tengo que publicar un artículo que publiqué hace 5 años sobre el tema.
      A ver si lo encuentro.

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