Lo normal
10.04.2017

 

Raro

Dice el diccionario que normal significa aquello que se halla en su estado natural. También define normal como algo que se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano. La primera acepción se basa en el orden natural. La segunda en leyes imaginadas e implantadas por el hombre.

Las leyes naturales son estables. Si llueve te mojas. Las leyes establecidas son reglas que sólo se mantienen si una mayoría de la sociedad cree en ellas o, por lo menos, no las rechaza.

Hay dos definiciones de normal pero los poderes se empeñan en fundirlas en una. En extender la percepción de que el orden imaginado por algunos responde a una lógica natural, inalterable y aceptada por todos.

Durante siglos las élites han mantenido ese orden imaginado mediante el empleo de los grilletes, la espada o la hoguera. Hoy, más sutiles, han pasado de reprimir la rebeldía a influir en nuestra forma de pensar. El poder utiliza cada oportunidad de comunicación para persuadirnos de que su orden, y sus órdenes, son lo normal. Una normalidad que se construye desde la ideología y después se inocula, en pequeñas dosis, hasta que calan en el subconsciente colectivo y pasan a formar parte del consenso social.

Los cuentos, la escuela, la tele, los medios de comunicación nos educan cada día. Construyen, eliminan, modelan y reinventan qué es lo normal y nosotros lo aceptamos como si fuera un valor absoluto.

Por ejemplo, hace 60 años era normal en USA que blancos y negros no compartieran escuela. Hace 40 aquí era normal hacer la mili, casarte para siempre o que el hombre fuera superior a la mujer. Hoy, consideramos normal que las fuerzas de orden público desalojen a un ciudadano por deber la hipoteca a un banco privado.

Un abuso, una injusticia, una ilegalidad son criticadas hasta que perduran el suficiente tiempo para asumirse como algo natural. Qué extraña normalidad. Inquieta pensar que cualquier aberración esconde en la reincidencia el pretexto para su justificación.

 

 

Publicado en El Diario Vasco el domingo, 9 de abril de 2017. ( Versión blog )

Foto.- Raro. El Borne, Barcelona, 2014.

3 comentarios:

  1. iñaki dice:

    Estoy confuso.A mí también me parece extraordinario cuando alguien en un puesto del sector público,me escucha,me atiende y me soluciona el asunto que me llevó hasta él.Y debería ser lo normal,verdad?

  2. Amigo Guille, dos puntos.
    La normalidad no es normal. La norma de la normalidad no existe. Lo que hoy es normal, mañana no lo será. Y lo que ayer fue normal, hoy nos parece anormal. ¿Quién dice lo que es normal y lo que no es? Has ilustrado muy bien tu artículo con claros y evidentes ejemplos de lo que era normal antes y no lo es después. Tus ejemplos son un claro ejemplo de evolución hacia el concepto de humanidad en el ser humano. Pero (siempre hay un pero), no olvides que lo normal jamás es normal y del mismo modo que evolucionamos, podemos involucionar.
    PD: Siempre es un placer leerte.

    • guille dice:

      Totalmente de acuerdo.
      Lo normal, la normalidad, lo normativo y la normalización son conceptos imaginados y asumidos por una mayoría.
      Toda normalización incluye una discriminación.
      Durante siglos hemos llamado a los homosexuales «desviados» ( de la normalidad) por mantener una relación » contranatura «. Y sin embargo los homosexuales no atentan a ninguna ley de la naturaleza ni de la biología sino, en este caso, de la fe cristiana.
      Hay miles de ejemplos, grandes y pequeños, en nuestra sociedad. Es normal que Europa firme un pacto con Turquía para frenar a los refugiados. Es normal que las mujeres cobren un 20 % menos cuando ocupan el mismo puesto que un hombre. Es normal la ley mordaza, y así miles.

      Hay abusos que percibimos tan normales que acatamos mansamente. Este sábado, Juan María Nin, ex vicepresidente de La Caixa declaró que era partidario de dejar quebrar a los bancos. Lo peor de todo es que me pareció extraordinario, cuando debería ser lo normal.

      http://economia.elpais.com/economia/2017/04/07/actualidad/1491558313_712044.html

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