Llaves
19.10.2014

 

Apertura centralizada

Hay llaves de puerta blindada que se inventaron para cerrar tu mente a los miedos. Hay llaves de segunda residencia que abren una quincena en julio y presumen, en el llavero, de cerrar el resto del año. Las llaves de los coches caros son más grandes para que se distingan en la mesa del bar. La llave que abre una caja metálica, en el sótano blindado de un banco, es corriente, anodina y aparentemente inofensiva.

Contrariamente a la creencia popular las llaves sirven, básicamente, para cerrar. Cada vez que giramos, en su bombillo, esos pequeños trozos de metal cromado nos sentimos dueños. La mayoría de las veces, tras el portazo y la cerradura, somos rehenes de nuestras propiedades.

Las llaves son un símbolo de poder y status. Creemos que progresamos cada vez que añadimos una llave a la anilla cromada. Y, sin embargo, cuanto más pesa el llavero, más pesan las responsabilidades. Si no tienes llave de la oficina no tienes un buen puesto. Si la tienes, es para que puedas abrir antes de que lleguen los demás. Para cerrar cuando ya no queda nadie.

La moto, la sociedad gastronómica, la taquilla del gimnasio, el garaje, la barca, la casa de la nieve y la de la playa. Tantas llaves, tanto vales pero, por cada llave, llega una carta, cada mes, a tu buzón.

La llave del buzón es pequeña y tiende a perderse pero puedes dejarlo abierto tranquilamente. Nadie va a robarte los recibos del préstamo.

Llaves. Nos obsesionamos por coleccionarlas y, sin embargo, nuestro bienestar no depende de cuántas tenemos. En todo caso, de nuestra capacidad para desprendernos de ellas.

 

 

 

Publicado en el Diario Vasco el domingo, 25 de abril de 2010.

Foto.- Apertura centralizada.- Manhattan, N.Y.1992.

 

 

4 comentarios:

  1. Iñaki dice:

    De acuerdo.¡Bueno, a ver cuando discrepamos!Oye,me gusta sobremanera lo de las llaves inventadas para cerrar nuestra mente a los miedos.Miedo al mañana,inseguridades y timideces que queremos también tapar y ¡cómo no!miedo a la muerte.Y nos sumerjemos en el trabajo,en la ficción,en el sexo.En el fondo, creo que somos unos cobardes y andamos siempre escapándonos …¡de nosotros mismos!

  2. Nubio dice:

    Hola Guille,

    ¡Cuánta razón tienes, pero cuánta!. Me ha gustado mucho eso de «somos rehenes de nuestras propiedades». Parece que en la vida, con tal de alcanzar lo que la sociedad espera de nosotros, somos capaces de echarnos tantas cadenas al cuello como haga falta. Esto de ser socialmente admirados (aunque sea un poquito poquito) debe ser un sentimiento muy fuerte que tenemos muy arraigado en lo más profundo de nosotros. Artículos como el tuyo, por ejemplo, nos ayuda a comprendernos mejor y así poder aliviar un poco el yugo que llevamos encima.

    Un saludo Guille, y a seguir escribiendo artículos tan estupendos.

    Jesús

    • guille dice:

      Gracias, Jesús.
      Somos esclavos de nuestras contradicciones.
      Supongo, eso forma parte de nuestro encanto pero pedir un préstamo,
      no por necesidad, sino para reafirmarte es el colmo de la paradoja .

      ¡ Saludos !

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