Llamas
22.06.2014

 

Leña seca.

Compromisos y obligaciones, montañas de paja. Ocupan mucho espacio en la cabeza pero después prenden rápido sin dejar señal de su pretendida importancia.

Más difícil de quemar son los complejos y las inseguridades. También los rencores. Siempre queda un rescoldo, escondido bajo las cenizas, listo para avivarse al primer golpe de aire. Mejor colocarlos en lo alto, ahí donde el fuego quema afilado.

Las amistades de cartón, las relaciones interesadas, hacen un fuego vivo pero tan fugaz como su existencia. Preocupaciones y angustias no acaban de prender pero chispean aún mucho después de parecer extintas.

El miedo inoculado, los temores prefabricados, los malos augurios, Pedro y el lobo, los mercados, la Merkel, el riesgo y sus primas son humo que asfixia. Humo de papel de periódico. Blanco, denso, confuso. Humo antes incluso de ser hoguera.

El sentimiento de culpa lo crearon los mismos que el infierno. La culpa nunca arregla nada pero es un fuego eterno que resiste a extinguirse en la memoria. Las decepciones y otras ruindades son, en cambio, leña seca. Quema y se olvida fácil. La vanidad, el orgullo y otras exageraciones arden con estridencia. Pirotecnia de mercadillo que incordia pero es inofensiva.

Junto a los malos pensamientos y las suspicacias he colocado, como base, unas cajas llenas de palabras. Las frases que nunca debía haber dicho, comentarios malgastados en el momento y el lugar erróneo, discusiones que no llevaron a nada y unas cuantas respuestas equivocadas.

Cada año repito el ritual. La noche de San Juan enciendo una cerilla y me siento, absorto, a contemplar como mis fantasmas se consumen, pasto de las llamas. A la mañana siguiente paso a comprobar que no queda rastro de lo ardido. Ni brasas, ni restos, ni huellas.

Ni siquiera un leve hilo de humo que me impida sentirme, otra vez,  vivo y nuevo.

 

 

A partir de dos artículos publicados en El Diario Vasco en la víspera de San Juan.

Foto.- Leña seca. Las Landas, Francia. 2001.

2 comentarios:

  1. Interesante reflexión y mucho más interesante acción. Necesito una cerilla de esas.

Responder a Gabriel Beldarrain:

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