El Museo
25.09.2014

 

En cualquier momento

Hay pocos corruptos a la sombra. La mayoría pasarán el verano bajo una sombrilla. De todas formas, si se trata de que paguen por sus delitos yo prefiero que lo hagan con dinero. Con lo robado y con lo que éste haya generado. Un estudio universitario calcula en 40.000 millones de euros el coste social de la corrupción desde el año 2000. Y eso sólo contando los casos ya demostrados.

Hoy hay demasiadas prioridades a las que destinar ese dinero. Aún así yo dedicaría una parte a educar a los ciudadanos. La corrupción crece más fuerte en los países poco informados. Sin información, sin vergüenza ni humillación, los políticos se sienten impunes y la corrupción se propaga como un virus.

Una idea es crear, con parte del dinero corrupto, un Museo de la Corrupción.

Habría salas monográficas dedicadas a los principales casos como Malaya, ERE o Gürtel. Se celebrarían exposiciones con obras de arte, Ferraris, yates y otras posesiones incautadas. Fotografías y videos retratarían una vida de lujo y despilfarro. La sala de ilustres estaría decorada con retratos de los principales corruptos, y corruptores, por orden de importancia. Palés con montañas de billetes falsos mostrarían el volumen de saqueo de cada protagonista.

La segunda planta estaría dedicada a la geografía del despilfarro. A los Mapas de la vergüenza. Planos en los que se señalan las autopistas inconclusas, los trazados de tren ruinosos, los aeropuertos sin estrenar. Mapamundis con los países del tercer mundo a los que no llegaron las subvenciones solidarias robadas. Atlas con los principales paraísos fiscales. Fotos aéreas de los parajes naturales destrozados por las recalificaciones.

Los corruptos cambiarían las galerías de la cárcel por las galerías de arte del museo. Allí harían trabajos para la comunidad. Vivirían en el museo en dónde escenificarían su modus operandi. Los sobornos superlativos, los presupuestos inflados y las dobles contabilidades. Responderían a las preguntas de los visitantes y participarían en careos de ytumás con colegas corruptos de otros partidos.

El Museo tendría mucha actividad editorial. Se imprimiría un diccionario de términos para diferenciar nepotismo, prevaricación o cohecho. Otras publicaciones explicarían las relaciones entre constructoras, cajas de ahorro y ayuntamientos.También, cada año se concederían Premios. Entre otros, al partido político con más encausados y a la comunidad más permisiva que sigue votando a sus políticos corruptos.

Después de todo los visto no sé si es tan buena idea. No sería de extrañar que los gestores de este museo destinaran parte de los fondos institucionales a su propio enriquecimiento.

En es caso, siempre podríamos mostrarlos como una Performance en directo en el ala de exposiciones temporales.

 

 

Versión extendida de un artículo Publicado en el Diario Vasco el Domingo, 10 de agosto de 2014.

Foto.- En Cualquier Momento… Barcelona, 2011

3 comentarios:

  1. S3 dice:

    ¡¡Qué razón tienes!!

    ¿Quién vigilará o acatará que ese dinero “vuelva” a donde ha salido?

    Nadie.

    Los unos incriminan a los otros, y los otros a los unos. Mientras tanto, 40.000 millones de euros …. que taparían muchos agujeros.

  2. iñaki dice:

    Para empezar la independencia judicial, en su cúspide(Tribunales superiores CGPJ,etc.etc.)no existe.Está mediatizada por los partidos políticos.A partir de ahí la corrupción seguirá, ya sabes, es imposible parar un tsunami.Y por otra parte la Moral exige que el ladrón, aparte de penar(suponiendo que no sean absueltos, en cuyo caso lo que voy a decir a continuación no sirve)tiene la obligación de RESTITUÍR lo robado.Pero de eso, nadie se acuerda.Soy absolutamente pesimista de que la honradez brille algún día en este ladrón país.Crudo, pero certísimo.

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