El bombo
21.12.2012

Puerta Supper Club. Amsterdam, 2011.

En una destartalada imprenta de Shangai una vieja Heidelberg de dos colores mancha, día y noche, desde hace seis meses, papeles de 50x 70 centímetros. Cada mañana, los guillotinadores los cortan en pequeñas papeletas , las doblan por la mitad y le dan un punto de cola para esconder su contenido. En Beirut, Nairobi, Dublín, Oslo, en todo el mundo, técnicos de artes gráficas trabajan sin descanso en la misma tarea. Imprimen papeletas con el nombre y el apellido de cada ciudadano.

En los complejos siderometalúrgicos de Alemania y Estados Unidos los operarios han vivido meses a correturnos para finalizar las piezas de un bombo, como el de la lotería, pero de tamaño gigantesco. Esta noche, mientras duermes, un ejército de ingenieros ensamblará las piezas del bombo frente a tu casa y lo llenaran con las más de seis mil millones de papeletas impresas. Una por cada habitante de la tierra.

Mañana, cuando salgas a por el pan, el bombo estará girando frente a tu puerta. Un señor, de negro, se acercará a ti y te hará una sola pregunta: “ Tú, que tanto te quejas, ¿quieres sacar una papeleta y cambiarte por la persona cuyo nombre aparezca impreso en ella?

En ese mismo momento, un niño soldado, una mujer explotada, un refugiado de una guerra olvidada o cualquiera de los tres mil millones de pobres del planeta estarán rezando para que des el paso. Tenemos suerte de haber nacido en una sociedad rica y civilizada. Esquiva al señor del bombo y olvida esta columna.
O no.

Publicado en El Diario Vasco el 22 de Julio de 2006.
Foto. Puerta. Supper Club, Amsterdam. 2011.

26 comentarios:

  1. Nubio dice:

    Guille, tu texto me ha cautivado: breve, intenso y con un gran final (en su forma me recuerda a Borges). Nos invita además a una reflexión que me parece muy adecuada, y creo que al menos deberíamos dedicar unos momentos a pensar en ello honestamente. No obstante, al hilo de lo que se ha dicho en los comentarios me gustaría indicar que:
    1. La «culpa» de tanta miseria y atrocidades del mundo no es exclusiva de nuestra sociedad occidental. También los propios africanos, por poner un ejemplo, son despiados consigo mismos. El orgullo, la venganza, el ansia de riqueza, de aparentar, está presente en todos los corazones, occidentales o africanos. Por supuesto, creo que en todo caso debemos reconocer el daño inflingido y ayudar a que mejore su situación.
    2. Creo que no es incompatible reconer toda la miseria del mundo con protestar por los abusos, robos y chanchulleo general de nuestros políticos.

    • guille dice:

      Hola Nubio, gracias por tus palabras.

      El texto pretendía sólo eso, hacer pensar un poco.
      Creo que la frase que tanto ha indignado a algunos es ese » Tú que tanto te quejas «.

      El artículo original se publicó en 2006 y, por entonces, la gente se indignaba poco.
      Los bancos daban crédito a todo lo que oían: casas, coches de lujo y la gente, por qué negarlo, les seguíamos el juego.
      El post » El Dinero » trata precisamente de eso y está escrito en la misma época.

      La crítica iba contra una sociedad ombliguista que se había acostumbrado a vivir como ricos y se quejaba, a la vez, de su mala suerte en el mundo.
      También era una llamada a la acción, o a la reacción. A hacer algo para mejorar nuestra sociedad.

      Con respecto a tus comentarios, estoy de acuerdo contigo.

      1. Homo homini lupus y así viene siendo desde que el hombre es hombre.
      Lo que ocurre ces que si eres el que ostenta el poder económico o militar, el dueño del zapato, tienes más facilidad para pisar.

      2.Claro que debemos protestar, denunciar los abusos y exigir responsabilidades. En sí, estas protestas ya suponen un cambio de actitud y son un aviso a las autoridades, pero corren el peligro de quedar en algo meramente testimonial.

      Por un lado, cada sociedad tiene los políticos y el sistema que se merece. No somos un país culto ni con espíritu crítico. Somos más de desahogarnos con unos gritos o unos chistes que de perseverar y exigir y eso no se aprende con un cursillo.

      Por otro lado hago esfuerzos para creer de que las protestas y movilizaciones no nacen de la suma de muchas necesidades individuales sino de una conciencia crítica colectiva. Intento convencerme de que este nuevo movimiento no desaparecerá cuando sus protagonistas consigan alcanzar la » zona de confort».

      Lo intento pero me cuesta.

  2. Armengol dice:

    Nunca he vivido los buenos tiempos de «guille
    23/12/2012 a las 6:28 pm» y opino como «usuario
    23/12/2012 a las 4:03 am» y «zas
    23/12/2012 a las 3:07 am» ¿cuanta mierda quieres que trague? El que ha escrito ese articulo ha pensado muy poco, creo que no se merece ese puesto de trabajo.

    • guille dice:

      Hola Armengol.

      Yo sí que he vivido muy buenos tiempos.
      Pero no han sido buenos por haber tenido, ganado o gastado dinero.

      Hay otras cosas.

  3. Vanessa dice:

    Es la naturaleza humana, siempre queremos lo que no tenemos. Siempre estaremos insatisfechos, no importa cuán lejos lleguemos. No estamos diseñados para ser felices, qué le vamos a hacer.
    http://alotroladodelasllamas.wordpress.com/

    • guille dice:

      Uf, la felicidad.
      Desde luego nuestro estilo de vida no la fomenta.
      Bajar un poco el listón de nuestras expectativas ayuda pero es difícil.
      Más después de haber vivido diez años como si fuéramos ricos.

      Muy interesante tu blog. Ya me he suscrito.

  4. Kpax dice:

    O sea, en más castizo, que en el país de los ciegos el tuerto es el rey. (O como Rajoy no entiende por qué salimos a la calle a protestar).

    • guille dice:

      Para nada, Kpax. Para nada.

      No es un texto complaciente y conformista.
      Sólo intenta que miremos unos centímetros más allá de nuestro inmenso ombligo.

      Por otro lado, no vivimos en el país de los ciegos y no creo en los reyes.
      Ni en los magos ni en los otros.
      Al otro ni lo nombro.

  5. juan manuel dice:

    Que haya gente peor que tú no impide quejarte o querer mejorar la tuya.

    Siempre habrá gente peor que tú: http://www.youtube.com/watch?v=XDQVDeUbWd4

    • guille dice:

      Por supuesto.
      Aún así, no creo que podamos mejorar nuestra vida quejándonos.
      Entiendo las protestas como medida de presión.
      Entiendo la denuncia como derecho cívico y como camino a una sociedad mejor.
      Entiendo el activismo- un buen ejemplo es change.org – como palanca que fuerce cambios sociales.

      La queja…
      La queja no la entiendo. Como mucho, me suena a desahogo.

  6. Te recomiendo «La lotería de Bsbilonia», de Jorge Luis Borges.

  7. Javier dice:

    Creéis que mejoraría la situación con aceptación estoica, pensando que otro están peor…?? Pues no, la causa de los problemas de los 3000 millones de niños soldados, de mujeres explotadas, de refugiados… la causa también de los problemas del empobrecimiento de la [mal llamada] clase media, etc, etc… es esa ínfima parte de la población mundial que acumula riquezas sin ton ni son, que especulan con alimentos, con energía, con armas, con medicamentos… Y sí, la queja, la denuncia… En definitiva, todo aquello que haga despertar las conciencias, que nos haga ser conscientes del problema y de la solución es una buena manera de empezar a cambiar las cosas.

    • guille dice:

      Es cierto,
      Los responsabilidad de la pobreza del 80 % del mundo recae en una minoría.
      Y esa minoría somos nosotros. Tú y yo.

      Tengamos un poco de decencia y no mezclemos los problemas de la clase media con la miseria en la que viven miles de millones de seres humanos.

  8. Guilletron dice:

    Pues yo jugué y gané.

  9. usuario dice:

    Pues gracias a que la gente se queja, no estamos como ellos. Eso es lo que hay que hacer, quejarse y exigir, y no dejar que nos mangoneen los ricos.

    • guille dice:

      Ojalá la historia fuera como dices.
      No estamos como ellos porque básicamente nosotros, los occidentales, los hemos explotado desde hace siglos.
      En Latinoamérica, En África o, como ahora, en China.
      Plantando caucho o extrayendo coltán en el Congo, esquilmando minas y contaminando los ríos de ese otro mundo que no queremos ver.
      La vida Low Cost de Occidente está basada en el abuso a otros pueblos.
      Para vender barato alguien tiene que fabricar barato, transportar barato, distribuir barato. almacenar barato y pagar poco al vendedor.
      Es decir, pagar precariamente a toda la cadena.

      No digo que no compremos. Digo que no miremos para otro lado mientras lo hacemos.

      Y, por cierto, para ellos, nosotros somos » esos ricos que mangonean » a los que te refieres.
      Tú te quejas del rico del piso de arriba pero eres, a la vez, el rico que está encima de ellos.

      Este texto sólo busca reacción y solidaridad pero, en muchos, sólo ha generado más victimismo.

  10. […] » noticia original […]

  11. zas dice:

    De qué coño estáis hablando, pandilla de pijos superficiales insensibles? Que el refugiado de una guerra envidia al que tiene una vida pacífica, por capricho? Es que es mejores persona que el otro y no se lo merece?
    Por otra parte, qué es lo qué intenta decir el artículo, que déjenos de quejarnos de nuestra situación actual porque hay otros que están peor? Y cuándo tenemos que empezar a quejarnos, cuando estrenos ya peor que ellos? Por dios, cuenta mierda queréis que traguemos?

    • guille dice:

      Hola zas,

      Como indica el post, este texto se publicó en prensa el 22 de Julio de 2006. Dos años antes de que comenzara la crisis. Por aquel tiempo la sociedad veía la realidad de otra forma. Desde luego, mucho menos indignados que tú. El crédito fácil, la especulación a pequeña escala y el mensaje triunfalista de los políticos había derivado en cierto aburguesamiento y la creencia de que todos éramos ricos. Instalados en la zona de confort la sociedad se había vuelto muy quejica. Y este texto va sobre eso. Sobre los quejicas de la sociedad burguesa.Quejas porque no pueden ir cada fin de semana a esquiar, porque no tienen otra Playstation o porque en su trabajo les hacen rendir mucho.

      Por favor, no confundamos los verbos quejarse y protestar. Quejarse es una actitud egoísta, pasiva y que no genera más que desahogo. Lamentarse, gemir. Pedir que hay de lo mío. Los quejicas se callan cuando tiene solucionado su problema personal.Eso no es, exactamente, conciencia social.

      Protestar es otra cosa. Es activo. Busca objetivos. Es contra alguien o contra algo. Claro que debemos protestar. Hay muchos motivos para ello y hoy más que nunca. Pero, sin duda, una de ellas es la solidaridad con ese 85 % que vive peor que nosotros.

      En definitiva, mi opinión es que debemos quejarnos menos y actuar más. Luchando contra el poder o creando riqueza. Hay muchas formas de actuar, muchas antagónicas, y cualquiera es mejor que estar soltando bilis – inofensiva – desde un teclado.

      Saludos.

  12. El bombo dice:

    […] El bombo […]

  13. juanjo dice:

    existe un efecto similar: el efecto «tenía que haber pedido eso». no hay como ir a un restaurante para que lo que pida uno de tus «co-comedores» de mesa sea más apetecible que tu elección. tu foie de parís queda en nada comparado a cuatro espárragos deshilachados. o tu solomillo no parece tan apetitoso al lado de dos filetillos de lomo adobado.

    como dice un amiguete mío: «es que todas en la playa están mejor que la mía» (refiriéndose a su parienta).

    • guille dice:

      Los ingleses tienen una frase genial para explicar eso: «the grass is always greener on the other side of the fence».
      Pues sí. A todos nos gusta lo de los demás pero no creo que nadie esté dispuesto a cambiarse por otro.

  14. guille dice:

    Es que seguro que el tuyo era más bonito…

    Es broma. Los ingleses tienen un dicho específico para eso:

    » La hierba del vecino siempre crece más verde «.
    Gracias León, me apunto el paraguas y la hierba para un futuro artículo.

  15. Leon dice:

    Las navidades pasadas le regale un paraguas a una amiga.
    Hace unas semanas yo me compre uno igual pero con el tono un poco mas oscuro.
    Lo ve y me dice,el tuyo es mas bonito.
    Es curioso, que lo de los de mas siempre es mejor.

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