Aventura
07.02.2013

una rosa

A las 13:30 apagó el ordenador. A las 13:31 se encerró en el lavabo, se afeitó y rehizo el nudo de su corbata. Salió de la oficina y fue dando un paseo. Era un martes pero toda la avenida olía a viernes. De camino, paró en un puesto de flores y, entre dos docenas, eligió una rosa blanca. Llegó primero al Hotel Londres. Habitación 423. Guardó la alianza en el bolsillo de la americana y se sentó en el borde de la cama . Pasaron nueve minutos y 38 segundos.

Abrió sin dar tiempo a que los frágiles nudillos golpearan la puerta. Y allí estaba ella. Luminosa. Un vestido negro ajustado, unos tacones más altos de lo habitual y una cesta de pic nic, de mimbre, de la que sobresalía una botella de Moët. Su sonrisa tímida dejó entrever mil besos  esperando a ser robados. Él le cambió el primero de ellos por la rosa, y ella se la engarzó en el pelo. Comieron sobre un mantel de cuadros, en el suelo, con las olas como música de fondo.

Jugaron a adivinar películas. Después, jugaron a conocerse. Tras el penúltimo beso recogieron la cesta y se fueron, cada uno, a su trabajo. Tuvieron tiempo, pero no se ducharon.

La tarde duró cien recuerdos y un suspiro. Él llegó a su casa, abrió la puerta y el chapoteo y las risas le llevaron hasta el final del pasillo. De rodillas, su esposa bañaba a su hijo de cuatro años. Él les sonrió desde el quicio. Ella le miró, secándose las manos en la falda.

En su pelo, la rosa blanca aún parecía recién cortada. Su sonrisa cómplice dejó entrever mil besos esperando a ser robados.

Publicado en El Diario Vasco el Sábado 14 de Octubre de 2006.

Foto.- Una rosa.

 

8 comentarios:

  1. zior dice:

    Kaixo Guille, me encanta tu pelo romántica de kit kat. Pero en mi opinión le falta un toque picante, un poco de metida de mano digo…jajajajaja…A mi también me divierte disfrutar de la vida todo lo que puedo. A ver si se pasa rápido el invierno y podemos hacer picnics de esos con mantelito mirando al mar. Y si es con Moët ya ni te cuen…MUA!

    • guille dice:

      Sí, le falta un toque picante explícito.
      Como sabes estas columnas han sido publicados antes en la contra de un diario y no es el lugar más idóneo para textos eróticos.
      También podría haber hecho una ” extended versión ” para el blog pero, cuando lo releí, me gustó que quedara así.

      En el texto, “Jugaron a conocerse” pretende ser una metáfora ya que, el sexo, además de ejercicio, es la forma más
      íntima de comunicarnos, conocernos y reconocernos. Por eso aclaro que, después, no se ducharon.

      Un beso fuerte, Zior. La vida es la mayor aventura.

  2. susana dice:

    Serían hombres a los que les diera vergüenza reconocer que está bien esa historia “romántico-viciosa” con quiebro final, o a los que a lo mejor les sacudiste la conciencia con el guión ;-)
    O mujeres ejecutivas a las que les ha costado tanto ganarse el respeto profesional de sus compañeros de curro, que no quieren dar muestras de que pueda gustarles una divertida ternura.
    En fin, triste falta de atrevimiento en ambos casos.
    Con lo chulo que es provocar, seducir, emocionar, hacer sonreír o reflexionar…en unos segundos.
    Eso sí, todos te dirán que quieren ser una lovemark para sus clientes.
    Pues nada, a seguir intentándolo en el futuro. Porque el eje la “fidelidad es divertida” y ese paralelo de ser “una marca que te sorprende con algo que no esperabas” está muy bien. Suerte Guille.

    • guille dice:

      Pues sí.
      Es difícil ser una Lovemark sin arriesgar un poquito.
      Un beso, Susana. Me tranquiliza que lo veas tan parecido a como lo veo yo.

  3. Rafa dice:

    Los besos no se piden, se dan o se roban…:-)

  4. susana dice:

    Parece el guión de un corto. O mejor, de un anuncio largo, tierno y divertido a la vez, como lo haría Coca Cola.
    ¿Y qué podría anunciar?
    Por supuesto no puede ser Moët, ni nada que hubiera en la cesta de pic nic (aunque a Kit Kat le encajaría bien en su eje de “sabroso paréntesis”), ni de una franquicia de flores, ni de un perfume, ni de un dispositivo móvil (salvo que diga que no siempre lo necesitas encendido), ni de un coche (porque va andando), ni de un gel (porque no se duchan), ni de una guardería (pobre niño)…

    Podría ser uno de Ariel. Porque la rosa tiene un color puro, limpio, inmaculado, fresco y duradero.
    Pero, por favor, nada de planos con sábanas blancas, ¿eh?

    Je, je, gracias por el entretenimiento Guille.

    • guille dice:

      Hola Susana,

      Lo he presentado dos veces como spot pero no he conseguido venderlo. eso sí, aún no he tirado la toalla.
      Las dos veces era para campañas que acababan con cierres que aludían a ” la fidelidad es divertida ” refiriéndose, obviamente a la fidelidad a una marca.
      de todas formas, tu enfoque kitkatiano me ha gustado mucho. con tu permiso, me lo apunto.

      un beso.

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